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NICOLÁS  P.  BANYKIN



Gracias por la generosa colaboración en la publicación del libro «La Familia Roerich» a

CARLES BELLVER TORLA (Castello de la Plana, España),

VERA PELLON (Madrid, España), EVA CASTRO (Madrid, España)

En el libro «LA FAMILIA ROERICH» os hablaremos acerca de la Gran familia del artista ruso Nicolás K. Roerich, quién ejerció una influencia benéfica en el futuro de Rusia y de todo el Mundo.

Nicolás K. Roerich

Helena I. Roerich

Yury N. Roerich

Svetoslav N. Roerich

Instructor y Maestro Espiritual

de la familia Roerich — Maitreya,

el Soberano de Shambhala


INFANCIA

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

Nicolás K. Roerich vino al mundo en la vieja ciudad de San Petersburgo, Rusia, el 9 de octubre de 1874. Su padre, Konstantin, de origen escandinavo, era un renombrado notario; su madre, María Kalashnikova, pertenecía a una antigua familia de la nobleza rusa.

Cuatro años y cuatro meses más tarde en la misma ciudad, en el seno de una familia de arquitectos, nació una niña que fue llamada Helena. La familia de la niña era notable. Helena era biznieta del gran jefe militar ruso Mijaíl I. Kutuzov y sobrina del famoso compositor M. P. Músorgski.

Los niños crecieron en la misma ciudad, pero nadie en ese tiempo sabía que dos decenas de años más tarde ellos se encontrarían y formarían una familia que iba a influir los destinos de toda la humanidad. Esto lo sabían sólo los Grandes Maestros de la Luz.

La infancia de Nicolás transcurrió en una casa en la orilla del río Neva y en Izvara (hacienda de campo de su padre), en plena naturaleza, donde a menudo, en la soledad, comenzó a escuchar el susurro inspirador del viento y a sentir vibrar la tierra y el cielo con el espíritu de la vida. Nicolás encontró en la Madre Naturaleza a su primer y único Maestro.

Todo a su alrededor llamaba la atención del muchacho: los dibujos complicados de los mástiles de los buques, un barquito surcando la superficie lisa del río, las palabras de una antigua canción, de la época del zar Pedro el Grande, que la abuela cantaba a los niños.

Aún recibía más impresiones en Izvara, viendo las bellas nubes flotando en el cielo, unas aves migratorias llenando de ruido el lago que no se helaba, un rebaño andando por el pasto, las lejanías misteriosas de bosques, campos y prados, y en la hacienda misma — los cuadros.

Delante de uno de ellos a menudo se paraba el pequeño Nicolás, el futuro Gran Artista. En el cuadro se podían ver a unas montañas altas, llameantes bajo los rayos del sol poniente. Como supo más tarde, era una de las sagradas cimas del Himalaya, Kanchenjunga. Así que desde la infancia el destino tendió un hilo hasta el Sagrado Himalaya y la Gran India, con la que sería unida la vida ulterior del artista y de toda su familia.

A temprana edad el niño demostró curiosidad y talento hacia una serie de actividades distintas. Aprendió a leer muy temprano. Le interesó mucho la literatura, la poesía, el teatro.

Cuando tenía nueve años un conocido arqueólogo realizó exploraciones en la región y llevó al joven Roerich a sus excavaciones de los túmulos locales. La aventura de revelar los misterios de eras olvidadas con sus propias manos despertó un interés en la arqueología que habría de durarle el resto de su vida.

Mientras aún era joven, Roerich demostró una habilidad particular para el dibujo y pintó con mucho entusiasmo. Ya desde la niñez viajó con mucho placer. Su primer viaje a dos ciudades antiguas de Rusia, Pskov y Ostrov, lo emprendió con sus padres a los cinco años, le impresionó para toda su vida.

Helena I. Roerich

Helena I. Roerich

Durante los mismos años en San Petersburgo, en una casa de la calle Sérguievskaia, crecía Helena, una niña muy sensible y dispuesta hacia la belleza en todas sus manifestaciones. En particular le impresionaba lo bello de la naturaleza. Apreciaba todo ser vivo; sufría agudamente al ver cualquier crueldad e injusticia.

Cuando la niña pasaba el verano en Bólogo, en la hacienda de su tía y salía de casa, todos los animales domésticos y las aves: un pollito enfermo, una grulla con la ala herida que había que vendar, se dirigían a su encuentro, cada uno de ellos consideró a Helena su defensora, sintió su cariño y amor.

Helena aprendió a leer por su cuenta y muy temprano, pronto supo el alfabeto francés y alemán. A los seis años la niña podía leer libremente en tres idiomas. Desde los primeros años de su vida los libros eran sus mejores maestros y amigos.

La niña pequeña, doblándose bajo el peso, traía a su habitación la Biblia, un enorme tomo con ilustraciones, y abriéndola, miraba con ansiedad la querida Imagen de Jesucristo. Entre sus libros predilectos estaban «La historia del trozo de pan» y «El viaje a través del Asia Central y Extremo Oriente».

Ya de muy pequeña la niña demostró capacidades extraordinarias. Veía cosas que no podían ver los demás. A los siete años vio en el cielo un cuadro vivo y pintoresco, así que lanzó un grito con entusiasmo: «Mamá, mamá, mira qué bandera se ha desplegado en el cielo y se ha enrollado como un ojal!» Pero su madre por mucho que miró no vio nada.

A los seis años, Helena tuvo una visión extraordinaria, que
se grabó en su corazón para toda su vida. Un día por la mañana temprano la muchacha corrió por el parque hasta un estanque pequeño. La mañana era maravillosa. La niña con todo su ser sintió la belleza y la alegría de la vida.

Fijó su mirada en la orilla opuesta y al fondo tras el manzano floreciente subitamente vio la figura alta de un hombre vestido de blanco; y en su conciencia instantáneamente surgió el recuerdo de que en alguna parte muy lejana vivía el Maestro de la Luz. El corazón de Helena palpitó y su alegría se convirtió en éxtasis. A la muchacha le sedujo esa remota Imagen tan querida y Bella.

Hasta los nueve años, tuvo visiones parecidas también durante las enfermedades. La niña veía entrar en su habitación a dos hombres altos, vestidos como hindúes, que se sentaban junto a su cama y comenzaban a tirar y enrollar el hilo de la madeja que extraían del corazón de Helena. A veces desde cerca ella no veía más que sus cabezas, que se inclinaban sobre ella y la miraban atentamente.

ADOLESCENCIA

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

Así pasó la infancia y empezó el tiempo de la adolescencia. Nicolás Roerich estudia el bachillerato (enseñanza secundaria). A los diecisiete años comienza a dedicarse sistemáticamente a la pintura bajo la dirección del pintor Mikeshin, el famoso pintor ruso, que fue el primero en reconocer el talento del joven.

Empieza a considerar entrar en la Academia de Bellas Artes y seguir una carrera artística. No obstante su padre no consideraba la pintura una vocación apropiada para un miembro responsable de la sociedad e insistió en que Nicolás siguiera sus pasos en el estudio del Derecho.

Se logró un acuerdo y Nicolás emprendió el Derecho en el año 1893 (al terminar el bachillerato), pero simultáneamente ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo. Roerich pensaba también matricularse a la vez en la facultad de Historia en la Universidad, pero obedeció a su padre y sacrificó la Historia por el Derecho.

Sin embargo, el estudiante Roerich asistió más a las clases de Historia, aunque a pesar de todo tenía que pasar exámenes en la facultad de Derecho. Así resolvió dignamente el primer conflicto serio de su vida.

En la Academia su primer maestro fue el pintor ilustre ruso Arjip I. Kuinjy, que vio en Nicolás un espíritu lúcido y comenzó a estimar en su discípulo las posibilidades futuras. Kuinjy enseñó a su estudiante no sólo a pintar, sino que llegó a ser su maestro en las cuestiones de la vida.

Dejado en plena libertad creativa, sus pinturas, extrañas, llenas de misterio y de atracción hablaban ya al alma del espectador de lejanas tierras, de leyendas aún no extinguidas en la mente humana, de héroes, de guerreros y de sacerdotes, de vagabundos y de peregrinos.

Ya durante los años estudiantiles Roerich se distinguía por sus cuadros originales y su maestría. Así que cuando terminó la Academia era ya un artista maduro y famoso. Durante sus estudios Nicolás Roerich no sólo tenía que trabajar para ganarse la vida sino también insistentemente salvar muchos obstáculos que iban surgiendo.

Helena I. Roerich

Helena I. Roerich

La adolescencia de Helena tampoco fue tranquila. El destino de cualquier muchacha de una familia notable ya estaba determinado — casarse y dedicarse totalmente a los asuntos de la familia. Para eso era suficiente con hacer estudios en un Instituto Femenino. Así era la costumbre. La muchacha piensa en una educación seria, que ni su madre ni su padre pueden comprender.

Le permitieron seguir estudiando música, pero sólo en casa. Tenía que perfeccionar sus conocimientos de idiomas con institutrices francesas y inglesas poco instruidas, también en casa.

Cuando tenía diecinueve años, la muchacha perdió a su padre, quedando solo con su madre. Durante ese tiempo tenazmente se dedica a la auto educación: lee mucho, estudia seriamente la literatura filosófica que le interesó desde la infancia, se dedica también a la música.

En música tuvo muchos éxitos: fue una pianista de talento y los profesores del conservatorio estaban seguros de que llegaría a ser una famosa concertista.

Pero los intereses de la muchacha eran mucho más amplios. Por ejemplo, manifestó un sentido infalible de la forma y armonía en la pintura. Habló profunda y sagazmente sobre el arte.

Durante la juventud Helena gozaba de una belleza singular y admirable, igual que de un embeleso que conservó durante toda su vida. Como cualquier muchacha de clase notable, tenía que frecuentar bailes y recepciones.

Muchos chicos la querían como novia, pero a todos rechazaba. La vida mundana, con sus bailes y divertimentos no podía satisfacer su naturaleza profunda y sensible.

Según testimonio de la gente que la conocía bien, Helena desde la juventud soñaba para el matrimonio con un hombre del arte, para poder ayudarle durante toda su vida inspirándole grandes objetivos. El destino ya le preparaba tal encuentro.

NACIMIENTO DE LA FAMILIA

En el verano de 1899 Helena Roerich estuvo con su madre en Bólogo, en la finca de su tía. El marido de su tía, el príncipe Putyatin, se dedicaba seriamente a la arqueología.

Nicolás Roerich acudió allí por asuntos arqueológicos, pero el príncipe estaba de viaje. Esperándolo, Nicolás pasó en la casa tres días, tiempo en el cual los jóvenes se encontraron por primera vez. Nicolás y Helena desde el primer momento sintieron mucha simpatía y atracción. Descubrieron que tenían muchos intereses comunes en la música y en el arte. Cuando volvieron a Petersburgo se continuaron encontrandose, iban juntos a exposiciones, conciertos, hablaban sobre arte, filosofía.

Muy pronto la simpatía y atracción mutuas se convirtieron en un sentimiento de profundo amor. Al principio los parientes de Helena no querían que los jóvenes se casaran, pero un acontecimiento extraordinario les ayudó.

Nicholas K. Roerich and Helena I. Roerich

Nicholas K. Roerich and Helena I. Roerich

Tres veces seguidas Helena soñó que su difunto padre le decía: «Helena, cásate con Nicolás», y durante el último sueño añadió: «Para la fiesta de la Ascensión todo se arreglará, todo estará bien». Así se cumplió. Muchos años más tarde Helena Roerich se enteró de que había visto, en forma de su padre, al Gran Maestro de la Luz, su Padre espiritual.

Así que se decidió la boda, pero Nicolás Roerich tenía que ir a París para terminar su educación artística y no había dinero para poder ir juntos. Tuvieron que estar algún tiempo separados. Sólo cuando N. Roerich volvió, el 28 de octubre de 1901, pudieron contraer matrimonio. Desde ese momento vivieron su vida juntos, ayudándose y apoyándose, se completaron el uno al otro.

Así nació esta sorprendente familia, que dio el ejemplo de una unidad armónica, a la cual más tarde se unieron también los hijos. Cada miembro de esta familia poseía un talento magnífico en combinación con una comprensión profunda y mutua, y el amor de los unos a los otros.

LOS HIJOS

Nicholas K. Roerich with his sons George and Svetoslav

Nicholas K. Roerich
with his sons George and Svetoslav

En el verano de 1902 la familia Roerich estuvo en las excavaciones de unos túmulos. Durante esa expedición, el 16 de agosto, en la aldea Okulovka, en Novgorodskaya, los Roerich celebraron el nacimiento de su primer hijo, Yury. Y dos años más tarde, el 23 de octubre de 1904, vino al mundo el hijo menor, Svetoslav.

Los padres de Yury y Svetoslav desde la primera infancia colmaron a sus hijos de amor y atenciones. Helena Roerich prestaba muchísima atención a su educación.

Svetoslav Roerich contó sobre su infancia lo siguiente:
«Mi mamá era una mujer, esposa y madre magnífica; respetó nuestros intereses, aspiraciones, sentimientos. Nunca insistió en nada, nunca nos forzó, sino que siempre nos dio todo lo que necesitábamos en nuestro camino. Mi hermano se interesó por la historia desde los primeros años de su vida y ella cuidadosamente reunía los libros que él necesitaba, los que le pudieran ayudar. También iba con él a museos, instituciones, que le pudieran orientar…

De pequeño a mí me interesaron las ciencias naturales, la ornitología y la zoología. Pues bien, Helena Roerich me encontraba todos los libros necesarios, que sólo ella podía conseguir. Nos compraba los pájaros disecados, hallaba para nuestras colecciones insectos y escarabajos. Además, me interesaron las piedras preciosas, la mineralogía, así que también me proporcionaba toda clase de piedras, incluidas las de los Urales y otras. Desde la niñez yo tuve una colección grande, que incluía también la de mi padre y la de sus hermanos, quienes las coleccionaron durante sus años estudiantiles.

Así que nuestro pequeño mundo se llenó, entonces, de sensaciones. Delante de nuestros ojos se abría un mundo nuevo y rico, siempre estábamos presentes durante las conversaciones de Nicolás y Helena Roerich, escuchábamos todo lo que decían. Esto nos influyó mucho… Desde los años infantiles yo me dediqué al arte: pinté, modelé. Y esto para mí era probablemente lo más importante».

En estos recuerdos se puede ver que los padres atentos ayudaron a los niños a encontrar sus Caminos propios y sus vocaciones. Pero eso no quiere decir que los niños no tuviesen problemas. Al contrario, en sus caminos tropezaban con muchas dificultades y obstáculos, que había que vencer independientemente. La familia viajó mucho a diferentes ciudades y países. Durante los años 1909 a 1916 visitaron Italia, Alemania, Inglaterra y Holanda. En estas condiciones los niños tenían que estudiar, a menudo aprendiendo en un año el programa de cuatro o cinco cursos.

Bueno, amigos, así que en este retrato veis que durante los años infantiles y juveniles, Yury y Svetoslav Roerich adquirieron los conocimientos amplios y multilaterales, que permitirían a toda la familia cumplir en el futuro una gran misión.

EL COMIENZO DEL CAMINO

Nicholas K. Roerich.</font> And We See

Nicholas K. Roerich. And We See

En 1916 Nicolás Roerich enfermó gravemente de pulmonía y su doctor lo mandó con su familia a Serdobl (Sortavala), Finlandia, para que se recuperara. Así que la familia se instala en Finlandia, donde Nicolás Roerich crea su famosa serie de lienzos sobre ese país. En ese tiempo Finlandia formaba parte del Imperio Ruso, y Serdobl no estaba lejos de Petersburgo (donde N. Roerich ejerció como director en la escuela de la Sociedad de Estimulación del Arte) y por lo tanto podía ir allí por asuntos de trabajo.

Era un período de gran incertidumbre en el mundo, igual que para la familia Roerich. En el año 1917 destalló la Revolución de Octubre y poco después Finlandia se separó de Rusia y la familia Roerich se encontró en el extranjero, separada de la Patria. Los Roerich viven en Serdobl hasta el año 1919.

Al terminar la Academia, Nicolás Roerich pinta mucho. Especialmente le atraen los temas de la Rusia antigua y los países del Oriente. Los Roerich sueñan con el viaje a la India, cuya atracción magnífica había ido en aumento en los últimos años.

«Desde muy pequeño me acuerdo — dice Svetoslav — que Nicolás y Helena Roerich se interesaron por la India. La India ocupó un lugar especial en sus vidas». Nicolás Roerich sabía de algún modo que en la antigüedad Rusia e India estuvieron firmemente unidas y que la cultura de estos dos países tiene raíces históricas comunes. Esperaba encontrar confirmación de esto durante su próximo viaje a los países de Oriente. También previó profeticamente el papel especial y único de Rusia e India en la historia futura de la humanidad.

Durante los tres años de estancia de la familia en Finlandia, ocurrió un acontecimiento que exteriormente no parecía importante, pero interiormente sí tuvo un gran significado. Poco a poco, cada vez más, Nicolás y Helena Roerich sintieron la relación invisible entre su familia y los Grandes Mahatmas del Himalaya. Aprendieron a captar y comprender los pensamientos enviados por el Gran Maestro, comenzaron a recordar sus encarnaciones anteriores y llegaron a entender claramente el objetivo de sus vidas.

En el año 1920 la familia se va a vivir a Londres, donde se celebran exposiciones de los cuadros de N. Roerich. La familia conoce a escritores famosos y hombres de cultura del momento. Aquí tuvo lugar el encuentro con el gran escritor indio Rabindranath Tagore que vino a Inglaterra. Desde el primer encuentro Roerich y Tagore sintieron simpatía mutua. Su amistad y correspondencia duró toda su vida.

También en Londres ocurrió un acontecimiento de gran importancia. Helena Roerich se encontró con los Grandes Maestros, el Mahatma Morya y el Mahatma Koot Hoomi, quienes visitaron Londres en persona, formando parte de una delegación india.

No es difícil entender la significación de este acontecimiento. Durante la estancia de los Grandes Maestros en Londres, el 24 de marzo de 1920, fueron escritas las primeras líneas de la Gran Enseñanza, que tiene un significado excepcional para el destino de nuestro planeta y para toda la humanidad. Esta Enseñanza se llama Agni Yoga (Enseñanza del Fuego) o Etica Viviente. Se puede decir que el 24 de marzo es el cumpleaños del Agni Yoga.

La Enseñanza fue dada por el Gran Maestro a través de los Roerich. El primer libro le fue revelado a Nicolás Roerich y lo escribió él, pero todos los libros siguientes los compuso y redactó Helena Roerich. Esta labor no cesó ningún día y duró hasta los últimos días de la vida de Helena. En el presente mucha gente ya conoce y estudia el Agni Yoga. Los catorce libros de esta Enseñanza, siguen siendo reeditados con tiradas significativas.

VIAJE A AMÉRICA

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

Los Roerich con toda su alma querían ir a la India. En Londres compraron los billetes para el barco de vapor, pero había que aplazar el viaje y según la Indicación del Gran Maestro ir a los Estados Unidos. En diciembre del año 1920 la familia se traslada a vivir a Nueva York. Yury en ese momento cumplió dieciocho años y Svetoslav dieciseis.

En América Nicolás Roerich organizó numerosas exposiciones de sus cuadros, que fueron presentadas en 28 ciudades. En muchas ciudades estadounidenses Roerich diseñó la escenografía y el vestuario para producciones como La Doncella de Nieve, y de Tristán e Isolda. También dio conferencias. Según la Indicación de los Mahatmas crea en América unas instituciones culturales y el Museo, al que regala 300 de sus cuadros. Lo más importante que hace en America es prepararse para el viaje al Asia Central (recibe el apoyo oficial de los EE.UU.).

Durante su estancia en Inglaterra y América los niños estudian intensamente: Svetoslav estudia arquitectura y pintura, Yury, escrupulosamente, entendiendo su tarea, prepara al viaje con su padre. De este modo aprende los idiomas y la historia de los pueblos de Oriente y estudia el arte militar. Primero Yury estudia en la Universidad de Londres, después en la Universidad de Harvard en los EE.UU. y termina su educación en la Universidad de la Sorbona (en Paris), para eso se traslada a vivir a Francia, un año antes de que acuda allí toda su familia.

Las capacidades fenomenales del hijo mayor de los Roerich sorprenden a la imaginación. En el momento de iniciar el viaje a la India, en el año 1923, cuando todavía no había cumplido veintiún años, dominaba ya libremente 12 lenguas extranjeras y podía comunicarse en 10 idiomas más (un total de 22 idiomas) y era un sabio famoso en Europa.

¡HOLA, INDIA!

The Roerich family in India

The Roerich family in India

El 8 de mayo del año 1923 los Roerich dejan América. El 16 de mayo llegan a Paris, donde estaba terminando sus estudios Yury y el 17 de noviembre del mismo año se van a la India en barco de vapor. El sueño de muchos años se realizó. El 2 de diciembre el barco llegó a Bombay y los Roerich se encontraron por primera vez en la bendita tierra de la India.

Así comenzó su viaje a través de la India, su conocimiento del pueblo, el aprendizaje de la cultura antigua de este admirable país. En un mes los Roerich hacen un viaje de 3000 kilómetros, visitan las ciudades Jaipur, Agra, Sarnath, Benarés y Calcuta y a fines de diciembre llegan a la ciudad de Darjeeling, en el estado de Sikkin. En Darjeeling Nicolás Roerich estuvo hasta septiembre del año 1924, aunque su familia se quedó allí más tiempo.

Cuando uno lee acerca del viaje de los Roerich a la India, en el diario de la expedición, publicado en el libro Altai-Himalaya, se pregunta sin querer: ¿por qué los Roerich se detuvieron tanto tiempo en Darjeeling? Uno se da cuenta de que mucho en el libro está omitido y no acabado. Desde hace poco tiempo están disponibles las memorias de Yury, en las que se puede encontrar unos detalles asombrosos relacionados con esta etapa del viaje.

Ahora se sabe bien que las autoridades inglesas impedían con todas las fuerzas el viaje de los Roerich a la India. Sobre todo intentaron obstaculizar la entrada de la familia en el Tíbet. En esos años, los ingleses se sentían en la India como en casa, dominando todas las esferas. Los movimientos de la familia fueron escrupulosamente vigilados. Esto molestaba mucho a los Roerich. A pesar de todo, Nicolás Roerich después de la llegada de su familia a Darjeeling, se encontró, en uno de los templos, con uno de los Mahatmas y su Discípulo que lo acompañaba. Según los recuerdos de Yury, los Roerich lograron pronto mitigar la vigilancia de los ingleses y pasar desde Darjeeling a la capital de Tíbet, Lhasa.

Desde allí Nicolás y Helena Roerich, a invitación de los Mahatmas, visitaron el lugar más santo y vedado de nuestro planeta — Shambhala. Allí ellos se comunicaron con los Grandes Mahatmas de los Himalayas y recibieron su Bendición e Instrucción para el camino ulterior y el viaje a Asia Central. Precisamente este hecho nos da la posibilidad de comprender las acciones posteriores de Nicolás Roerich.

En septiembre del año 1924 Nicolás Roerich, dejando a su familia en Darjeeling, se va a América y Europa. En América recibe el permiso oficial para dirigir con bandera americana la expedición a Asia Central. Después va a Berlín y visita la Embajada de la Rusia Soviética, donde solicita oficialmente un visado para entrar en Moscú. El impreso de solicitud incluía una pregunta sobre la finalidad de su viaje, a lo cual contestó así: por encargo de los Mahatmas. Después de eso Roerich vuelve a la India, visitando por el camino Indonesia y Ceilán. En la primavera del año 1925 la familia se reúne de nuevo en Darjeeling.

LA EXPEDICIÓN AL ASIA CENTRAL

Nicholas K. Roerich. Himalayas

Nicholas K. Roerich. Himalayas

En marzo del año 1925 los Roerich se trasladan a la capital de Kashmir, Shrinagar. Precisamente allí empezó la famosa expedición de Nicolás Roerich a través del Asia Central. A lo largo de su viaje el cuerpo de la expedición cambiaba constantemente, los únicos participantes invariables, que siguieron hasta el fin del itinerario, eran tres personas, Nicolás, Helena e Yury Roerich.

Aquí hay que decir algunas palabras sobre el hijo menor de los Roerich. Svetoslav Roerich estuvo con su familia en la India hasta el principio de la expedición. Participó en las breves expediciones de investigación científica de su padre a Sikkin, Bhutan y Nepal. Estudió y coleccionó objetos artísticos de los pueblos orientales; estudió la medicina local y la aplicación de las plantas medicinales.

Cuando los Roerich con su hijo mayor se fueron en la expedición a través del Asia Central, Svetoslav, por encargo de su padre, volvió a América con el fin de continuar la Construcción Cultural comenzada por Nicolás Roerich. Estuvo en América hasta la primavera del año 1928, eso quiere decir hasta el fin de la expedición y después volvió a la India.

Durante los tres años de estancia en América Svetoslav hizo un gran trabajo. Baste decir que en ese tiempo era el vicepresidente del Museo Nicolás Roerich en Nueva York y el director del centro Internacional Corona Mundi. Bajo su dirección tuvieron lugar unas exposiciones internacionales y concursos y se establecieron contactos con museos de América, Europa y Asia. En estos años Svetoslav Roerich pinta mucho, precisamente entonces empieza a florecer su talento de pintor.

Todo esto nos enseña el gran talento de Svetoslav, ya que en el momento de regresar a América tenía poco más de veinte años.

Pero volvamos a los miembros de la expedición.

Sobre la expedición del Asia Central ahora hay mucho escrito, pues llegó a ser legendaria. Para saber todo sobre ella se necesitaría un libro enorme. En la presente narración sobre la familia Roerich se pueden señalar sólo algunos momentos.

A lo largo de toda la historia de la humanidad, no se había organizado jamás una expedición de investigación científica en Asia Central tan grandiosa como esta. Los grandes viajeros rusos y los investigadores de Asia, Przhevalsky y Kozlov, soñaron con atravesar el Asia Central de norte a sur, pero su sueño no se realizó. Los Roerich lo hicieron dos veces. Fueron a través de toda la meseta del Tíbet, de sur a norte, en la parte occidental, y de norte a sur — en la oriental.

A los viajeros les esperaban peligros a cada paso:  precipicios profundos, glaciares resbaladizos, rocas inabordables. En la maleza se escondían tigres, leopardos y osos. Las autoridades inglesas siempre ponían obstáculos. También hubo ataques armados de bandas de bandoleros errantes.

Yury era responsable de la defensa de la expedición. En su infancia le gustaban los juegos militares, más tarde estudió seriamente el arte militar, recibiendo educación militar superior, así que cumplió perfectamente su tarea.

Los Roerich vencieron personalmente todas las dificultades: sufrieron el frío, el hambre, torbellinos despiadados. Ningún pintor había visitado nunca aquellos lugares tan poco accesibles. Nicolás pintó durante la expedición unos 500 cuadros y bocetos. Ningún pintor tiene cuadros tan maravillosos, que reflejan los paisajes de las montañas. Sobre la veracidad de los extraordinarios cuadros de Roerich, hablan con entusiasmo los alpinistas que han visitado personalmente estos lugares. No en vano después de la terminación del camino de Roerich en la tierra, el Alto Maestro dijo sobre él: «Nunca hubo y nunca habrá un cantor como él de las montañas sagradas».

La expedición duró cinco años. Se recorrió un camino de 25.000 kilómetros, se superaron 35 puertos alpinos y una cantidad incontable de raudales y ríos de montaña. Durante la expedición se reunieron y estudiaron los libros antiguos de Buda, los maestros pintores del Tíbet, las colecciones arqueológicas, botánicas y geológicas; se anotaban leyendas y tradiciones locales. Los materiales recopilados durante la expedición representan hasta hoy un gran valor.

EN MOSCÚ

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

Para mayo del año 1926 se había recorrido la primera mitad del itinerario. La expedición cruzó la frontera de la Rusia Soviética y el 13 de junio los Roerich llegaron a Moscú. Roerich obsequió al Comisario del Pueblo y al de Educación con su lienzo Maitreya El Conquistador, que quedó expuesto en el Museo Gorki. Les entregó a la vez el mensaje de los Mahatmas y un cofre conteniendo tierra del suelo tibetano para la tumba de Lenin. Encima del cofre se hizo una inscripción: «Para la tumba de nuestro hermano el Mahatma Lenin». El Mensaje se conserva aún en el archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. El texto fue publicado muchas veces en libros y revistas.

En Moscú Nicolás Roerich actuó con determinación como mensajero de Shambhala. Se reunió no sólo con los miembros del gobierno, sino también con los representantes de amplias organizaciones sociales. También tuvo un encuentro con trabajadores de la en ese tiempo amenazante policia política de la Rusia Soviética. Incluso allí se habló de la Shambhala, de los Mahatmas y de la reconstrucción futura del Mundo. Estos encuentros despertaron un gran interés en la gente y le hicieron a Nicolás Roerich muchas preguntas. Los encuentros con las personas sencillas causaron impresión muy grande a Roerich.

Aún durante su viaje a Moscú, cuando fue en barco a través del río Irtysh, todos le hicieron muchísimas preguntas: hasta los marineros, la juventud, los maestros de las escuelas, a veces casi hasta el amanecer. Querían saber sobre todo lo que ocurría en el mundo. También le preguntaban sobre la Shambhala y los Mahatmas. Este afán de saber alegró a Nicolás Roerich.

No es difícil darse cuenta de que tal actividad de los Roerich no podía agradar a todo el mundo. La situación política era muy complicada en Rusia en aquel momento. Los bandidos y bandoleros no se encontraban sólo en las montañas del Tíbet. Muchos de los bandidos civilizados habían logrado introducirse en el aparato estatal de la Rusia Soviética.

El Gran Maestro había prevenido a los Roerich de que en Moscú correrían un gran peligro. Esto se cumplió. Más tarde, cuando la expedición ya estaba en Mongolia, llegaron instrucciones desde Moscú para detener a los Roerich, pero una persona se compadeció de ellos y los advirtió a tiempo. Así que se pusieron en marcha urgentemente y cruzaron la frontera de Tíbet.

El valor y la fe inquebrantables en la ayuda y el apoyo de los Grandes Maestros, con quienes la familia siempre estuvo unida por unos hilos invisibles, les ayudaron a vencer esta prueba peligrosa. Los Grandes Maestros de las alturas de los Himalayas observaron cada paso de sus Emisarios y en los momentos difíciles les prestaron la ayuda necesaria.

ALTAI Y MONGOLIA

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

En Moscú Nicolás Roerich consiguió permiso para investigar en Altai, lo que le interesaba mucho. Con los Roerich fueron a Altai también sus amigos americanos. En agosto de 1926 los Roerich llegaron a Altai. Gracias a Sina Fosdick (fue una de las primeras discípulas del Agni Yoga y ayudó activamente a la familia Roerich), conocemos ahora numerosos detalles de esta parte del itinerario de la expedición. Ella anotó un acontecimiento remarcable, parecido a otros que ocurrían a menudo.

Los viajeros iban en una telega, carro de transporte de cuatro ruedas, tirada por un caballo, cuando de repente, en uno de los trances peligrosos, Helena oyó la voz del Gran Maestro: «¡Hijo mío, sigue en el lado izquierdo!» En ese momento, Moris que se sentaba en el lado derecho se cayó de la telega, por suerte sin hacerse daño.

Por estas anotaciones sabemos también que precisamente en Altai Helena Roerich anotó y redactó el tercer libro de la Enseñanza, Comunidad, que fue publicado en Urga, la capital de Mongolia (ahora Ulan-Bator), inmediatamente después de la llegada allí de la expedición. Precisamente en este libro el Alto Maestro valoró mucho la vida y la actividad de Vladimir I. Lenin. Al mismo tiempo fue escrito y publicado el libro Fundamentos del Budismo.

A principios de septiembre concluyeron las investigaciones en Altai y los Roerich se dirigieron a Mongolia. El 9 de septiembre llegaron a Urga. Aquí comenzaron los intensos preparativos para una segunda travesía muy complicada, a través de la meseta del Tíbet. Esta vez de norte a sur, hacia la India. En Urga, los Roerich se despidieron de sus amigos americanos, que volvieron a América. Y nueva gente se unió a la expedición, entre los cuales estaban el doctor Ryabinin y dos muchachas de una familia cosaca, Lida y Raya Bogdanova. La menor, Raya, tenía solamente doce años.

Igual que en todas partes durante la expedición, en Mongolia hubo encuentros y conversaciones con personas sencillas, y en Urga tuvo lugar un encuentro con los representantes del gobierno de Mongolia. El 13 de abril de 1927 la expedición dejó Urga y se dirigió hacia el Tíbet.

DE MONGOLIA A LA INDIA

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George N. Roerich and
Nicholas K. Roerich

Durante esta parte del itinerario, el médico de la expedición, doctor Ryabinin, llevó un diario muy detallado. En 1992 «se encontró» este diario en Kulu, en las instalaciones del Instituto «Urusvati» y en el año 1997 fue publicado. Gracias a los anotaciones del doctor Ryabinin, sabemos ahora hasta los más pequeños detalles de las etapas de esta travesía, durante la cual sufrieron una tentativa de aniquilar la expedición.

Los Roerich esperaban cruzar la meseta entre el verano y el otoño y visitar a la capital de Tíbet, Lhasa. Y desde allí llegar ya al punto inicial, Darjeeling. Primero todo fue bastante bien. La mayor parte del itinerario se superó con éxito. Cuando quedaban pocos días de camino hasta Lhasa, la caravana fue retenida en el puesto fronterizo del Tíbet. Esto se hizo, como se llegaría a saber posteriormente, por orden de los ingleses. No se recibieron en ninguna parte del mundo, las cartas y telegramas enviados por los Roerich, sino que fueron devueltos sin explicación alguna. La expedición quedó aislada de todo el mundo civilizado durante cinco largos meses.

El viento atroz azotaba desde todas partes, la meseta deshabitada. Las fuertes nevadas privaron de forraje a los animales. Casi no quedaban víveres y no había dónde conseguir combustible. Lo más insoportable era el frío. Por la noche la temperatura bajaba hasta los setenta grados bajo cero, y aquellas personas vivían sin otra protección que unas tiendas de lona. Durante esta parada murieron casi todos los animales de la caravana. De 102 animales sobrevivieron muy pocos: diez que quedaron exhaustos y solamente dos que todavía sirvieron para continuar el viaje. Sufrieron mucho por los resfriados. Cinco personas, todos tibetanos indígenas, no resistieron la prueba y murieron. Gracias a su gran valor y firmeza extraordinaria de espíritu, los Roerich no sólo resistieron a esta dura prueba con la ayuda de los Grandes Maestros, sino que también apoyaron a los otros integrantes de la expedición.

El 4 de marzo de 1928 finalmente les permitieron dejar al campamento. Sin embargo, les prohibieron entrar en Lhasa y les propusieron una ruta de rodeo a través de un terreno despoblado. Así que la entrada a la capital del Tíbet fue cerrada. Pero les fue abierta la entrada a la Ciudadela de Luz, cuando los gobernadores oscuros de Tíbet no podían ni soñar con entrar en ella. Para continuar el viaje había que comprar otra vez bestias de carga y formar la caravana de nuevo.

Según las anotaciones en el diario del doctor Ryabinin, cuando la expedición se acercó al valle del río Bramaputra, por la noche fue recibido el Decreto del Maestro. Así que al día siguiente, Yury tomó la dirección de la caravana, porque Helena y Nicolás Roerich se pusieron en camino, sin equipaje, en otra dirección conocida sólo por ellos… El camino les llevó a Shambhala, donde les esperaban ya.

El 28 de mayo de 1928 la expedición llegó a Darjeeling, donde había empezado en marzo del año 1925 este viaje sin precedente en la historia. Al mismo tiempo, habiendo cumplido totalmente y con éxito el encargo de su padre, llega a Darjeeling también Svetoslav.

La familia Roerich se reúne de nuevo.

EL TRABAJO EN EL VALLE DE KULU

Nicholas K. Roerich

Nicholas K. Roerich

Había que sistematizar y estudiar los inapreciables materiales científicos coleccionados por la expedición. Los Roerich se instalan en el norte de India, al oeste del Himalaya, en un valle muy pintoresco de nombre Kulu. Allí se creó un instituto de investigación científica, que, en honor de Helena Roerich, fue llamado «Urusvati» (Luz de la Estrella Matinal); así llamó a Helena el Gran Maestro. El director del instituto fue Yury Roerich.

El instituto llevó a cabo investigaciones amplias y polifacéticas. Se traducían a idiomas europeos diferentes libros antiguos, se estudiaban dialectos casi olvidados y el arte antiguo de pueblos de Asia. Entre las tareas de «Urusvati» estaban también la medicina tibetana, la aplicación de las plantas medicinales, la cura del cáncer, el estudio de los rayos cósmicos, las excavaciones arqueológicas y la creación de colecciones botánicas y zoológicas.

El instituto mantenía contactos con muchas instituciones científicas de todo el mundo. Según el plan de trabajo del instituto en los años 1934-35, Nicolás y Yury Roerich organizaron una expedición a Manchuria y China. El instituto funcionó exitosamente hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Entonces la guerra destruyó todos los contactos internacionales y hubo que cerrarlo.

La familia estuvo en el valle de Kulu hasta el año 1948. Tres años antes había dejado Kulu, Svetoslav Roerich. Después de haberse casado con una personalidad famosa de la cultura india, Devika Rani, él se estableció con su mujer en el arrabal de Bangalor, India.

Cada uno de los Roerich quería mucho a la India, que llegó a ser la segunda patria de toda la familia. Este amor fue mutuo. La gente india respetó mucho a los Roerich. En India le llamaron a Nicolás Roerich — Maha Rishi (Gran Santo).

Sin embargo, Nicolás y Helena soñaban con volver a su Patria, Rusia, la separación de la cual ya había durado más de un cuarto del siglo. La vuelta de los mayores de los Roerich a Rusia fue también planeada por los Grandes Maestros. Pero para eso tenían que esperar hasta que se creasen en la Unión Soviética unas condiciones favorables, pues la Segunda Guerra Mundial terminó, pero la tensión no disminuyó. La situación en el Mundo fue extremamente difícil, y en Rusia también. Por mucho que Nicolás Roerich quisiera trasladarse a Rusia, no lo pudo hacer, porque el 13 de diciembre de 1947 abandonó el plano terrenal, a la edad de 73 años y dos meses.

Su muerte la sufrió Helena más que todos. Naturalmente, ella mejor que nadie sabía que con la muerte del cuerpo la vida no termina, sino que en el futuro ya estaba predestinado el encuentro con su marido en el Mundo Supermundano. Pero es muy difícil vivir en la tierra sin la persona más íntima y querida del mundo entero, la que estaba dispuesta a prestarle apoyo en cualquier momento. Con Nicolás habían pasado uno al lado del otro todo el Camino terrenal, que duró casi medio de siglo. A principios del año 1948 Helena escribe a sus amigos en América:

«Tengo el corazón oprimido por una congoja atroz. He perdido al mejor amigo de muchos años. El se fue a la llamada del Gran Maestro, a las tres de la mañana, en el día más solemne del calendario indio, ¡el cumpleaños de Shiva!.. Su corazón no ha podido aguantar más las últimas presiones y la tristeza atroz del aplastamiento de todo lo relacionado con la cultura, que trae salvación a la joven generación…Volverá un tiempo mejor al campo de acción ya limpio y terminará su siembra y servicio a toda la humanidad».

Nicolás Roerich nos dejó una herencia enorme de aproximadamente 7000 cuadros en muchos museos del mundo, más de 30 libros, sin contar numerosos artículos sobre arte, cultura, ciencia y filosofía. El propuso la idea de aceptación internacional de un tratado que defendiese los valores culturales durante operaciones militares, y estuvo luchando toda su vida para lograrlo. Propuso para eso un símbolo especial: tres esferas dentro de un círculo. Este tratado internacional por fin fue concluido y fue nombrado Pacto de Roerich. El símbolo adquirió el nombre de Bandera de la Paz.

Aquí hay que añadir una cosa más: Nicolás Roerich echó los cimientos de amistad entre Rusia y la nueva India independiente, debido a sus contactos con Rabindranath Tagore, Jawajarlal Nehru, Indira Gandi, igual que con otras personas eminentes y líderes estatales de la India.

KALIMPONG

Nicholas K. Roerich. She Who Leads

Nicholas K. Roerich.
She Who Leads

En el año 1949 Helena y Yury Roerich se trasladan a vivir a Kalimpong, India, al este del Himalaya. Se establecen en una casa bastante pequeña. Desde las ventanas se puede observar una vista maravillosa de la cima de cinco cabezas  del Kanchenjunga, una montaña sagrada que la tradición conecta con Shambhala.

Por Gran Maestro, Helena supo que pronto su hijo Yury y ella irían a Rusia a terminar su misión. Este viaje se planeó para realizarse a principios de los años cincuenta.

Sin embargo, las circunstancias no les favorecieron en ese tiempo para cumplir lo planeado. Helena Roerich trabaja mucho y con tesón en Kalimpong. Duerme muy poco, no más de cinco horas al día. Quiere hacer lo máximo posible. Para entonces ya se habían publicado 14 libros del Agni Yoga.

Además, muchos corresponsales de todos los países del mundo están esperando sus cartas. Hay que contestar a muchas preguntas de los lectores de la Enseñanza. Recientemente se han publicado los 8 tomos de sus cartas. Son de una gran e inapreciable ayuda para los que estudian y seguirán estudiando al Agni Yoga.

Helena Roerich estaba realizando esta labor gigantesca sin cesar, y el 5 de octubre de 1955 abandona este mundo terrestre y se va a las esferas del Mundo del Fuego, a la edad de 75 años. Poco antes de su muerte le había dicho a Yury que él iría a Rusia solo y estaría allí tres años. Nadie entonces comprendió muy bien el profundo significado de estas palabras.

El Gran Maestro llamó a Helena Roerich la Madre del Agni Yoga. Sus beneficios para nuestro planeta, los podremos estimar dignamente sólo al cabo de miles de años. Hoy podemos comprender solamente una pequeña parte de su Hazaña del Fuego.

Pero hoy ya hay personas sensibles, quienes no tanto con la cabeza, sino más con el corazón lo saben comprender. La veracidad de estas palabras la podemos ver en el evento siguiente. Helena Roerich en sus últimos ocho años llevó un modo de vida retirado y cerrado, no hablaba casi con nadie…

Sin embargo, la parihuela con su cuerpo fue acompañada de una multitud de gente (indios, tibetanos, etc.) hasta el lugar de su cremación. Nadie había avisado a la gente sobre la ceremonia, nadie les había invitado. Sólo obedecieron a la llamada mágica por dentro, vinieron para despedirse de una mujer rusa, de quién no sabían casi nada.

En el lugar de su cremación fue puesto un bello mortero (monumento funerario), blanco como la nieve, cerca del cual construyeron un hermoso templo budista, donde antes había un lugar desierto.

EN RUSIA

George N. Roerich

George N. Roerich

A la muerte de Helena Roerich, Yury continúa viviendo en Kalimpong, donde realiza trabajo científico y al mismo tiempo enseña en la Universidad local. Al cabo de dos años recibe permiso para vivir en su Patria y en otoño del año 1957 se traslada finalmente a Moscú.

Para entonces Yury ya era un sabio orientalista reconocido y miembro de las sociedades científicas de muchos países del Mundo. En Moscú trabaja como jefe de sección en un instituto de Orientalismo. Empezando casi a partir de cero, reconstruye la escuela soviética de tibetología, escribe trabajos científicos, da clases, lleva a cabo la labor de toda su vida — el diccionario tibetano-sánscrito-ruso-inglés, de gran extensión.

También hizo algo muy importante para toda la humanidad: gracias a él Rusia, y luego todo el mundo de la cultura, oyó de nuevo de la gran familia Roerich y de la Etica Viviente.

Antes de su llegada a la Unión Soviética no se había sabido casi nada de la familia Roerich. En los círculos políticos, Nicolás Roerich fue considerado un emigrante y, durante muchos años, fueron premeditadamente reticentes con él. Muy poca gente había oído que en alguna parte de la India vivía tal pintor ruso. Yury llevó a Rusia 418 telas de su padre que regaló a su Patria. Siete meses después de su llegada a Moscú tuvo lugar la primera exposición de cuadros de N. Roerich, a la organización de la cual Yury había entregado todas sus fuerzas. Luego la exposición se pudo visitar también en Leningrado (San Petersburgo), Riga, Kiev, Tbilisi y otras ciudades. Yury Roerich daba clases sobre su padre, su pintura, trabajos literarios y concepción del mundo. El interés por las exposiciones fue enorme: las visitaron decenas de miles de personas.

Poco a poco el interés de la gente por la personalidad del artista se trasladó, de manera natural, a su filosofía y al Agni Yoga. Los libros de la Enseñanza todavía estaban prohibidos, así que se empezó a buscarlos y copiarlos de maneras diferentes (principalmente desde los ejemplares publicados en los años treinta en Riga) con mucho peligro para los lectores clandestinos.

Para Yury Roerich la estancia en Moscú no era fácil. Tenía que vivir y trabajar en un ambiente de incomprensión, sospecha, y a menudo aún hostilidad por parte de diferentes funcionarios y administradores, bajo la estricta observación de los servicios ideológicos. Frecuentemente tenía que vencer diferentes obstáculos que surgían uno tras otro. Menos mal que mucha gente sencilla rusa le trataba con amor y cariño. Yury cautivaba a la gente como un fuente de Luz y Conocimiento.

El 11 de mayo de 1960 tenía que abrirse en Moscú la exposición personal de cuadros de Svetoslav Roerich. Mucho trabajó Yury para organizarla. Para la inauguración, llegaron a Moscú Svetoslav y su esposa Devika Rani. La exposición estaba en su apogeo, había muchos encuentros y conversaciones con amigos de diferentes ciudades.

Se encontraron a menudo en el piso de Yury Roerich. Nadie podía imaginar lo que pasaría pronto. El 20 de mayo, de repente Yury se sintió mal y al cabo de unas horas se fue. Abandonó el mundo terrestre de golpe, en la plenitud de sus fuerzas creadoras, a la edad de 57 años. De esta manera se cumplió la predicción de Helena Roerich de que él estaría en Rusia tres años incompletos. No en vano precisamente en ese tiempo llegó su hermano menor. Poco antes de su muerte Yury había dicho un día que su Misión frente su Patria ya había sido cumplida.

EL ÚLTIMO REPRESENTANTE DE LA GRAN FAMILIA

Devika Rhani-Roerich

Devika Rhani-Roerich

Los granos sembrados por Yury Roerich en su Patria gradualmente comenzaban a dar sus frutos, al principio invisibles. Los libros del Agni Yoga todavía estaban prohibidos, pero a pesar de todo se ponían en circulación tanto en manuscritos como en copias. A mediados de los años ochenta empezó el crecimiento rápido de lo sembrado. Primero surgieron las publicaciones en revistas, luego los libros sobre la familia Roerich, y desde el año 1990 se podía encontrar ya ediciones de los libros del Agni Yoga y las obras literarias de Nicolás y Helena Roerich. El interés hacia la familia Roerich seguía creciendo igual que un alud de nieve. Pronto fueron posibles los viajes al extranjero y por lo tanto la relación con la India a través del último representante de la gran familia Roerich llegó a ser más estrecha y viva.

Svetoslav Roerich se instala en Bangalor, donde tiene muchas visitas e incluso huéspedes de Rusia. Después de la muerte de su hermano, Svetoslav continúa con energía inagotable su trabajo creador y social y perfecciona su maestría artística. Como artista, Svetoslav Roerich trabaja con diferentes géneros, pero quizá el éxito más grande lo logró en los retratos. Está dotado de una capacidad sorprendente para reflejar en sus lienzos el mundo espiritual interior de las personas. Pintó muchos retratos maravillosos, los mejores de los cuales son los de su padre, un retrato de Jawajarlal Nehru, pintado en Kulu, y también dos bellos retratos de Helena Roerich, uno de cuales fue pintado por orden del Gran Maestro.

Svetoslav Roerich dirigió toda su actividad social a reforzar la amistad y la cooperación entre países y pueblos diferentes, sobre todo entre Rusia e India. Para ello viaja mucho, se encuentra y habla no sólo con hombres de Estado, sino también con gente sencilla; contesta a numerosas preguntas, nos habla sobre sus padres y su hermano mayor. Svetoslav viene repetidamente a la Unión Soviética. Cada vez su llegada reúne en Moscú a gente de muchas ciudades de Rusia que quiere encontrarse con él. Casi no cabían en ningún edificio.

En verano del año 1989 Svetoslav propuso a Mijaíl S. Gorbachov (entonces presidente de Rusia) fundar en Moscú el centro-museo de Nicolás Roerich y el Fondo Soviético de los Roerich. Al año siguiente, cuando su proposición fue aceptada, Svetoslav Roerich entregó a Rusia según el precepto de su padre el resto de los cuadros y todo el archivo de la familia, incluso los manuscritos únicos e inapreciables de su madre.

Poco antes de su muerte, Svetoslav fundó en la India el «Trust Internacional Memorial de los Roerich». Según su intención se debería utilizar la hacienda y los edificios del Instituto «Urusvati» en Kulu (que habían pertenecido a su familia), igual que la hacienda de Svetoslav en Bangalor y su herencia personal — para el Bienestar de toda la humanidad. Soñó con la renovación del funcionamiento del Instituto «Urusvati» donde podrían venir a trabajar sabios de todo el mundo. Así que mantenía negociaciones sobre ello con los gobiernos de Bulgaria, India y Rusia. Esto todavía está por solucionar. Sería una señal de agradecimiento hacia esta gran familia de trabajadores por el Bien Común.

Svetoslav, el último de la familia, se fue al Mundo Superior el 30 de enero de 1993, a la edad de 88 años. Poco después murió también su mujer, Devika Rani-Roerich. El mensaje de Svetoslav para nosotros suena así: «¡Aspiremos a lo Bello Siempre!»

Todos los miembros de esta admirable familia, los enviados del Gran Maestro, abandonaron el plano terrestre, pero no nuestro planeta. En nuestros días, igual que durante su vida en la Tierra, ellos junto con los Grandes Maestros continúan su devota labor, pero ya en el Mundo de la Luz. El discípulo más intimo de los Roerich, Boris N. Abramov, antes de su muerte en el año 1972 estaba manteniendo un contacto permanente con el Gran Maestro y sus Envíados, que ya estaban en el Mundo Celeste, a quienes en nuestro mundo llamamos Nicolás y Helena Roerich. Las notas de estas conversaciones ahora están disponibles, en la serie de libros Facetas del Agni Yoga.

LA ENSEÑANZA DEL GRAN MAESTRO DE SHAMBHALA

Nicholas K. Roerich. Madonna Laboris

Nicholas K. Roerich. Madonna Laboris

Los Roerich han sido para nosotros un poderoso escudo contra las fuerzas oscuras, pero lo comenzamos a entender solamente después de la muerte de Svetoslav Roerich. Después de su muerte, aparecieron en diferentes lugares algunas personas afirmando que ellos continuarían la misión de los Roerich en la Tierra. Como si estuvieran en contacto con los Maestros de Shambhala y escribieran la continuación del Agni Yoga, explicando que los libros escritos por los Roerich ya habían envejecido.

Por supuesto es una mentira. Estas personas o son los conscientes servidores de las fuerzas de mal o están engañados por los habitantes del Mundo Sutil (en el que nos encontramos después de la muerte en el mundo terrestre). Estos habitantes del Mundo Sutil pueden dictar los textos y lo hacen con éxito.

Pero sabemos que los Grandes Maestros han dado a la humanidad todo lo que querían a través de los Roerich y sus discípulos íntimos. Como continuación de los 14 libros del Agni Yoga tenemos los manuscritos de Helena Roerich, la publicación de los cuales todavía no ha tenido lugar. Pero primero uno tiene que aplicar en su vida los Conocimientos dados en los libros del Agni Yoga. No puede existir por el momento ninguna otra continuación. El subterfugio pícaro de los oscuros (gente mala) consiste en que ellos, atrayendo a los demás con algún atractivo falso, no les dejan estudiar las verdaderas perlas de Conocimiento, las que nos dieron los Roerich en los libros del Agni Yoga. Para alcanzar su objetivo dicen esa mentira de que los libros han envejecido.

El Agni Yoga fue dado por el Gran Maestro para miles de años y por eso no puede envejecer. En nuestro siglo la gente es capaz de comprender solamente una pequeña parte de lo que comprenderán en los siglos siguientes leyendo la Enseñanza del Gran Maestro de Shambhala, escrito por Helena Roerich.

¿De que se trata en los libros del Agni Yoga? ¿Qué Conocimientos nos trajeron los Roerich? Gracias a la Enseñanza y a los labores de los Roerich mismos, ya sabemos que además de nuestra Tierra, donde todos nosotros estamos viviendo, también hay otros Mundos, que son invisibles para los ojos de una persona ordinaria. Estos Mundos se llaman el Mundo del Fuego y el Mundo Sutil. Ya sabemos que cuando el cuerpo de una persona muere, continúa viviendo en el Mundo Sutil. Cada persona es capaz de conseguir la verdadera inmortalidad a través del desarrollo de su cuerpo fogoso, para poder vivir siempre en el Mundo del Fuego; eso quiere decir llegar a ser como los Dioses.

No es ni un cuento ni una invención, sino la Gran Realidad, la que vieron los Roerich durante su visita a Shambhala. A ver esos Mundos todavía invisibles les ayudaron los Grandes Maestros, que habían alcanzado el Mundo del Fuego hace mucho tiempo y son capaces de vivir en los tres Mundos a la vez. Agni Yoga fue dado a la humanidad para ayudarle a subir al escalón más alto de su desarrollo. En los 14 libros de la Enseñanza se puede leer detalladamente como lograrlo.

Los Mahatmas nos dicen que el objeto de nuestra vida es el avance gradual hacia el ideal Divino de la belleza y la perfección, a través del desarollo de nuestro espíritu y nuestras capacidades creadoras, y eliminar de los malos rasgos del carácter.

Claro que en este libro tan pequeño no se puede contar todo lo que nos dicen los Grandes Maestros a través de los Roerich. La gente durante muchos siglos se ha ido preguntando: ¿por qué en la Tierra hay tanta maldad, tanto dolor y sufrimientos? La respuesta a esta pregunta y a muchas otras se puede encontrar en la Enseñanza. La causa primordial de todos los sufrimientos del hombre son sus imperfecciones. Mucha gente no entiende todavía que todos nosotros estamos estrechamente unidos unos con otros. Así que ninguna persona puede acercarse al ideal de la belleza y la perfección, ser feliz de verdad y conseguir la inmortalidad, si piensa sólo en sí mismo, sin preocuparse por los demás. No es posible ser feliz aprovechándose de la gente.

La desgracia más grave de nuestro planeta consiste en que muchos egoístas, que se han vuelto hoy día muy belicosos, quieren construir su felicidad a través del dolor y los sufrimientos de los demás. Por eso las fuerzas de mal se han unido en un ejército. Los unió y encabezó un Espíritu muy fuerte en el pasado, a quién antes se llamaba Lucifer (el que trae Luz), pero después de su caída comenzaron a llamarle Satán o el Ángel caído — porque al dejar el camino de la Luz cayó desde una altura muy grande. Su crecida soberbia, el amor propio y la envidia a sus hermanos, quienes lograron más que él, le llevaron al camino solitario y por fin a la traición. Esta traición llego a ser una gran tragedia para nuestro planeta.

Su caída sirve como un gran ejemplo no sólo para nuestro planeta, sino también para otros Mundos del Cosmos. ¡Cosas así pasan con las personas que no tienen ganas de perfeccionarse y eliminar sus defectos! En el camino hacia el perfeccionamiento no debe haber interrupciones, hay que avanzar siempre hacia adelante. Las interrupciones son muy peligrosas.

Para salvar a nuestro planeta y a la humanidad, vinieron a la Tierra los Grandes Maestros Cósmicos (Mahatmas) de los planetas más desarrollados. Ellos crearon en el Himalaya el puesto avanzado de las Fuerzas de la Luz, Shambhala. El mayor de ellos, Maitreya, ahora es el Maestro de Shambhala, también le llaman el Gran Maestro Morya. Durante muchos siglos estos Grandes Espíritus han instruído a la humanidad, han tratado de dirigir a la gente por el Camino de la Luz y el Bienestar Común. Todos los Grandes Profetas vinieron de Shambhala, impartiendo sus Enseñanzas de la Luz.

No hay contradicciones entre las Enseñanzas de Jesucristo, Buda, Mahoma (Magomet) y otros Maestros, y es normal, porque sus Enseñanzas salen de la misma fuente. Las contradicciones aparecieron entre la gente y los sacerdotes, quienes no comprendieron bien estas Enseñanzas y las tergiversaron, no dándose cuenta de que muchos de los Profetas eran diferentes encarnaciones del mismo Gran Maestro. Por lo tanto, todas las riñas religiosas sobre la mejor y la verdadera religión son absurdas y peligrosas para toda la humanidad. Provocan la lucha religiosa, mientras los Maestros y los Profetas siempre han llamado a toda la gente al Amor y la Fraternidad. Esto se ve claramente en los libros de la Etica Viviente y sobre todo en las Cartas de Helena Roerich.

Entonces, ¿qué está pasando en nuestro planeta hoy, a principios del tercer milenio? A lo largo del siglo XX se desarrolló la lucha entre el Ejército de la Luz (encabezado por el Gran Maitreya) y las fuerzas oscuras (encabezado por Satán). La lucha tuvo lugar en los tres Mundos. En nuestro Mundo terrestre esta lucha se manifestó en las dos Guerras Mundiales y en muchos otros conflictos en diferentes partes del planeta. Helena Roerich escribió que en el año 1949 Satán fue vencido en combate personal por el Maestro Maitreya y fue alejado para siempre de nuestro planeta. Sin embargo, todavía se quedaron sus discípulos oscuros. Ya sienten acercarse su fin y con mucha rabia están luchando para prolongar su estancia en la Tierra. Rusia está ahora en una situación extremamente difícil: contra este país los oscuros han concentrado el golpe principal. Hace poco Rusia prosperaba, pero ahora la gente muere de hambre y por la delincuencia, incluso los niños. Lo más horrible es que la propaganda de la violencia, el libertinaje y el mal mata las almas humanas indefensas, sobre todo las de los niños.

¿Por qué los malvados han armado una cantera contra Rusia? Porque allí están creciendo con muchísima fuerza los granos sembrados por los Roerich. Hoy día en Rusia millones de hombres están leyendo ya los libros del Agni Yoga, incluso los niños, quienes reciben estos Conocimientos a través de libritos escritos especialmente para ellos.

Ya les queda poco tiempo a los oscuros para hacer sus maldades. Según las predicciones antiguas, el Gran Maestro volverá a nuestra Tierra para cumplir la Profecía y para eliminar lo malo. El Gran Maestro de Shambhala cumplirá dicha predicción, puesto que el plazo ha venido ya, en nuestro tiempo.

Aquellos que todavía no han negado todo el mal y no han entrado en el camino del Bien deberían apresurarse, puesto que queda muy poco tiempo para poder elegir. Todos los que sigan haciendo el mal serán expulsados de nuestro planeta a Saturno. Así que todos los oscuros y sus servidores se encontrarán muy pronto allá, donde la vida está sólo en su etapa primordial. Allí comenzarán su evolución de nuevo, desde las formas de vida más primitivas. Eso significa que sus almas serán destruidas, por privarse a sí mismos del derecho a la inmortalidad. Las Leyes Cósmicas son invariables y severas, pero al mismo tiempo muy justas.

A todos los que ya han elegido el camino de la Luz les espera el futuro en el Nuevo Mundo, una bella vida en la Tierra. En el Nuevo Mundo no habrá nunca más guerras, ni dolor, ni violencia. La gente empezará a entenderse unos otros, a ser amistosa. Eso quiere decir que todos los seres del planeta por fin se sentirán amigos.

Este libro fue escrito en vísperas del Gran Advenimiento. Lo que pasará luego, ya lo veremos. Pero una cosa está clara: el Nuevo Mundo será un mundo sin guerras y violencia, un mundo de cooperación. ¡El día de la fraternidad de los pueblos en la Tierra seguramente llegará! Está Predestinado que todas las almas iluminadas de la Tierra comenzarán a construir este Nuevo Mundo. Así lo afirma el Gran Maestro de Shambhala. La familia Roerich trabajaba para acelerar la llegada de este bello Futuro.

¡Queridos amigos! ¡Seguid el ejemplo de esta maravillosa familia: buscad el conocimiento, trabajad, cread lo bueno, aspirad en todo a la Belleza, perfeccionad las cualidades del espíritu, seguid el Camino de la Luz!

¡Tenéis mucha suerte de haber nacido en vísperas de la Gran época de la Luz y poder construir el Nuevo Mundo y una nueva vida en nuestro planeta renovado!

¡Sed dignos de esta gran misión!

The Roerich family

The Roerich family

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